sabias que’?

Historias clasicas te vamos a regalar extraidas del libro HISTORIAS DE EL DIARIO DEL ROJO… sabias que el rojo habia perdido por goleada 21 a 1 con atlanta con el debut de un muy mal arquero y se venia el primer clasico de la historia con el puntero racing, los mas buenos vaticinaban un 40 a 0, racing era la sensacion del momento y el rojo, humilde y recien llegado al barrio emepzaba a mojarle la oreja en popularidad… y el clasico en nuestra cancha lo disputamos con algunos pibes debutaban y algunos de los socios fundadores, para el asombro de la prensa del momento el rojo se puso 2 a 0, la academia lo empato pero rosendo de giorgi, el presidente de nuestra institucion puso el 3 a 2 definitivo, finalizo el partido, el presidente de racing fue al vestuario y le ofrecio en palbras, cuanto querian por vender la victoria, a los primero soportando la risa y cargadas de todos, tuvo que retirarse cuando don rosendo le dijo, independiente no vende ni vendera nunca un partido en su vida… (texto contado textual al diario critica de avellaneda por el volante central de racing acompaño a su presidente a pasar verguenza al vestuario local) foto de los socios fundadores donde 5 de ellos jugaron ese partido734818_483354485032996_2026692055_n

con ustedes el señor sastre, JUGO DE ARQUERO, DEFENSOR, VOLANTE Y DELANTERO Y FUE FIGURA SIEMPRE…

“Yo trabajaba en una fábrica de jabón y cuando salía me iba a jugar al fútbol con mis compañeros. En uno de esos partidos me vio un dirigente de Independiente y me dijo que fuera a probarme en un amistoso contra Lanús, que iba a jugar para los suplentes. Mi ilusión era ver a los jugadores de Primera. Quería conocer a Manuel Seoane, que era mi ídolo. Así que fui, jugué y cuando estaba por empezar el otro partido el Negro me preguntó si me animaba a entrar con los titulares, porque Alberto Lalín estaba lesionado. Yo no lo podía creer, cuando me vino a hablar me di vuelta y miré para atrás para ver si le estaba diciendo eso a algún otro. Al final jugué y desde entonces no salí nunca más”. Antonio Sastre, tal cual explicaba, fue futbolista casi por azar. Gracias a un puñado de factores que se conjugaron para abrirle camino y transportarlo, de manera inmediata, de la jabonería en la que trabajaba a la Primera División de un fútbol argentino que estaba en el umbral del profesionalismo.

Nacido en Lomas de Zamora en 1911, empezó a jugar al fútbol en Progresista de Avellaneda y debutó oficialmente en Independiente el 4 de junio de 1931, contra Argentinos Juniors en La Paternal. Su primera posición fue la de volante por derecha, detrás de Facio, Ravaschino, Constante y Seoane, pero más temprano que tarde comenzó un peregrinaje que lo llevó a ocupar cada rincón de la cancha. Sastre jugó de todo y de todo jugó bien.

Con su liderazgo tácito, se encargaba de mover los hilos del equipo, de ponerle ritmo con sus corridas y de agregarle pausa con sus gambetas. También se convertía en villano cuando era designado para marcar a la figura rival. Fue su voluntarioso talento el que no tardó en transformarlo en el ídolo de los hinchas del Rojo, y él les retribuyó el cariño con el bicampeonato de 1938 y 1939. Independiente ganó ambos Campeonatos de Primera División con un récord goleador que aún no fue superado: convirtió 115 goles en 32 partidos el primer año, mientras que en el segundo hizo 103 en 34. Claro que los intérpretes eran inmejorables en aquella delantera formada por Vicente De La Mata, Antonio Sastre, José Vilariño, Arsenio Erico y José Zorrilla.

Durante sus mejores años también era polifuncional fuera de la cancha, porque al mismo tiempo que jugaba en Independiente trabajaba en una panadería de Flores. Incluso, muchas veces para ahorrarse el boleto del tranvía hasta su casa de Avellaneda, se quedaba a dormir en la cocina, y armaba su cama sobre las bolsas de harina y al calor del horno. Sin embargo, tuvo que cortar con la costumbre en 1937, cuando se corrió la voz de que se lo podía encontrar allí y el local se convirtió en un espacio de culto al que se acercaban los fanáticos para verlo, tocarlo y pedirle consejos. En aquel año, Sastrín, como se lo conocía, había sido una de las figuras de la Selección Argentina en el Sudamericano de Buenos Aires, que la albiceleste había ganado tras derrotar a Brasil 2-0 en el último partido jugado en el Viejo Gasómetro. La curiosidad es que el Cuila jugó todo ese torneo de lateral derecho, y contra los brasileños la rompió anulando a la legendaria ala izquierda compuesta por Tim y Patesko.

“No me gustaba que me robaran la pelota, porque la pelota hay que pelearla y si te la sacan es porque perdiste la pelea. Esos que la pierden y se quedan con los brazos cruzados no deberían jugar. Así era en el potrero, que fue para mí lo que el paraíso para otros”, repetía Sastre, como si se tratara de una declaración de innegociables principios.

En 1941 volvió a ganar el título del Sudamericano, en una edición extraordinaria desarrollada en Santiago de Chile. El motivo era la conmemoración del cuarto centenario de la fundación de la ciudad. No se puso un trofeo en disputa, pero en la actualidad se lo considera un logro oficial. Argentina ganó el torneo con cuatro triunfos en cuatro partidos, y Sastre jugó de volante por derecha, asistiendo al Charro José Manuel Moreno y a Juan Andrés Marvezzi, el delantero de Tigre que resultó goleador del certamen.

 

Un año después cerró su gloriosa estadía en Independiente. El 4 de octubre de 1942, en un empate 2-2 contra Platense, hizo el último de sus 112 goles en el Rojo, y dos semanas más tarde otra igualdad, 1-1 con Boca, marcó su despedida en su partido número 340. Como recuerdo se llevó una montaña de elogios por su capacidad de adaptarse a cualquier función dentro de una cancha de fútbol. Para ese entonces ya había jugado de delantero, de volante, de defensor y hasta de arquero, en dos oportunidades, en reemplazo de Fernando Bello. La primera vez fue contra San Lorenzo, por el Campeonato Argentino, y la segunda frente a Peñarol, en un amistoso. ¿Cómo le fue? Nadie pudo hacerle goles.

Su siguiente aventura lo llevó al San Pablo de Brasil, que se puso en contacto por él por expreso pedido del entrenador Vicente Feola, el mismo que después se consagraría con la selección brasileña en el Mundial de Suecia 1958 y que dirigiría a Boca a comienzos de los sesenta. “Nosotros teníamos un buen equipo, pero necesitábamos un jugador que equilibrase nuestro sistema táctico. Sastre vino e hizo eso. Con él, fuimos campeones tres veces en cuatro años. Les digo a los muchos que no lo vieron jugar que él tuvo la misma importancia que tuvo Zizinho primero y Gerson después, jugadores que vivieron para darle tranquilidad al equipo dentro de la cancha”, recordó tiempo después el técnico paulista.

Sastre llegó a un fútbol brasileño que recién empezaba a abrirse a los futbolistas negros, porque hasta entonces había sido un deporte exclusivo de los inmigrantes europeos. Descentralizados, los torneos eran sólo estaduales y el Campeonato Paulista lo dominaban el Corinthians y el Palmeiras. San Pablo, que no se alzaba con el título desde 1931, soportaba estoicamente las cargadas de todos sus rivales. Una burla popular decía que el Tricolor iba a salir campeón el día que tirase una moneda al aire y cayera parada. Sastre, entonces, se encargó de poner la moneda de canto.

 

“Cuando llegué a San Pablo –recordaba Sastre– no me pude adaptar rápido. La prensa decía que el equipo había comprado un bondi, que es como ellos le llaman a los tranvías viejos, a los fierros oxidados. Los primeros dos partidos los perdimos y se fue el técnico. Ahí vino Lloreca, y como yo no estaba acostumbrado a entrenar todos los días ni a concentrar antes de jugar, le fui a hablar y me dejó ir directamente los domingos a la cancha, antes del almuerzo. En el primer partido que jugamos con él, contra Portuguesa, ganamos 9-1 y yo metí seis goles”.

Sastrín pronto se destacó como un jugador polivalente y, al igual que había hecho en su momento con el paraguayo Erico en Independiente, se convirtió en un coprotagonista estelar encargado de abastecer a Leónidas, el Diamante Negro, el temible delantero brasileño que fuera goleador de la Copa del Mundo de Francia 1938. El primer año, Sastre llegó a préstamo a cambio de 10 mil pesos argentinos, y finalmente se quedó otras tres temporadas más cuando el San Pablo compró su pase por 30 mil pesos.

Con el Tricolor fue campeón paulista en 1943, 1945 y 1946, y subcampeón en 1944 (el título quedó en manos del Palmeiras). Su fútbol fue la semilla que tiempo después germinó en el suelo de Brasil, para convertirlo en la tierra del jogo bonito. “Los argentinos quieren copiarnos a los brasileños, pero se olvidan de que un argentino vino a Brasil hace veinte años para enseñarnos el fútbol a nosotros. Se llamaba Antonio Sastre”, le contó el técnico Osvaldo Brandao a Juvenal, periodista de El Gráfico, en 1967.

En 1946 Sastre decidió retirarse y a pesar de las insistencias, en San Pablo no pudieron convencerlo de que continuara. A modo de homenaje, le dedicaron un busto en el ingreso del estadio Morumbi y le organizaron un partido de despedida contra River, que el Tricolor perdió 2-1. El gol lo hizo el Cuila y mientras se cambiaba en el vestuario recibió una visita de lujo. “No sé cuándo vuelve a nuestro país, pero apenas pise Argentina considérese jugador de River. Las cifras del contrato las fija usted”, le dijo Antonio Vespucio Liberti, el presidente millonario. Sastre agradeció la propuesta, pero la rechazó.

Ya de regreso en Argentina, fue a visitar a su amigo Roberto Sbarra y la nostalgia le ganó de mano. Sbarra era el técnico de Gimnasia de La Plata, que luchaba por volver a Primera, y lo invitó a entrenar con el equipo. Sastre aceptó y esa misma tarde abandonó su retiro fugaz para sumarse al Lobo. Jugó una temporada, hizo cuatro goles en 14 partidos y el equipo logró ascender. Ahí sí dejó la actividad a los 36 años.

Una vez retirado, nunca más volvió a relacionarse con el fútbol. Se ganó la vida montando una distribuidora de diarios y también fue dueño de una empresa de seguros. No obstante, la Fundación Konex lo rescató del olvido y en 1980 le otorgó el Diploma al Mérito como uno de los cinco mejores futbolistas de la historia argentina (los otros cuatro fueron Pedernera, Di Stéfano, Maradona y el Charro Moreno). El 23 de noviembre de 1987, a los 76 años, falleció de un derrame cerebral en su casa de Avellaneda.

Para el final queda un trazo de la inigualable pluma de Juvenal, que así despidió a Sastre en la edición 3556 de El Gráfico: “Es una cita obligada, un mojón ineludible, un punto de referencia fundamental para saber que hoy el fútbol argentino es así porque existió alguien llamado Antonio Sastre. Para comprender que Independiente es como es porque alguien llamado Antonio Sastre le dio su estilo, su vocación y su filosofía futbolera. (…) Sin gritos, sin gestos, sin dar nunca la sensación de que mandaba y ordenaba a todos sus compañeros. En el medio de esos dos extremos ´inventó´ el fútbol moderno. El polifuncional. El hombre de toda la cancha y todas las funciones. El antepasado ilustre de Alfredo Di Stéfano y Johan Cruyff. El creador del fútbol total en Argentina. (…) Vale repetirlo porque siempre se dice que el nuestro es un fútbol con historia. Somos como somos, Independiente es como es, porque allá por los años treinta existió alguien llamado Antonio Sastre”.img069

hoy cumpliria años lucas molina…

el año pasado su hermana escribio esta emotiva carta… mmmmm

el recuerdo de todos nosotros…

Hoy 30 de marzo, cumplirias años, pero como la vida es asi , impredecible, ya no estas con nosotros.Dios te llevo con el. El dia que naciste me llenaste de alegria y el dia que te fuiste,un pedacito de mi alma se fue con vos. Empezaste jugando al futbol como cualquier chico y alguien una vez te pregunto… Cual es tu sueño??? Y riendo dijiste: “jugar en primera y tambien en la seleccion”. La vida te dio oportunidades que supiste aprovechar. Con esfuerzo, ganas, sacrificio,perseverancia y el apoyo siempre de la familia,que no te dejaba bajar los brazos , lo lograste.. Ese dia dijiste SOY FELIZ… Mientras lloraba donde tu cuerpo descansa,una pareja despedia un amigo victima de cromañon,y decian: Es mejor vivir diez años de leon , que cien años de raton y entendi que tus 20 años vividos con la fuerza de un leon fueron los que te llevaron a cumplir tus sueños… Nunca voy a olvidar el tiempo que comparti con vos.Te amo

patricia molina

sabias esto? no? leelo te asombrara.

LA AMISTAD ENTRE DIRIGENTES ROJOS Y DE ATLANTA DATA DESDE LA FUNDACION DEL ClUB, QUE HASTA ANTES DE SER INDEPENDIENTE CASI SE UNE AL YA FUNDADO ATLANTA PARA INICIAR LAS ACTIVIDADES, ATLANTA FUE EL PRIEMR RIVAL DE LA VIDA ROJA EN 1905, Y COMPARTIO MUCHAS COSAS EN COMUN EN LA DECADA DE LA FUNDACION…

PERO EN 1940, EL BOHEMIO DEBIA GOLEAR AL PODEROSO INDEPENDIENTE PARA NO DESCENDER Y CON UN 6 A 0 EN EL PRIMER TIEMPO ANTE EL BICAMPOEN ARGENTINO QUE HABIA GANADO CONSECUTIVA EMNTE LOS TORNEOS DE 1938 Y 1939 ASOMBRANDO A TODOS, HIZO QUE EL PRESIDENTE ROJO BAJARA AL VESTUARIO EN EL ENTRETIEMPO Y QUE ESE 6 A 0 TERMINE EN 6 A 4, CON ESE RESULTADO DESCENDIO VELEZ A LA b JUNTO A CHACARITA Y EL BOHEMIO SIGUIO EN PIRMERA…

la razon de esa jornada publicaba esto, el arreglo más conocido y vergonzoso de toda la historia del fútbol argentino. Porque se consumó con un descaro y falta de escrúpulos que mereció la unánime condena de todos los que siempre han aspirado a que el fútbol tuviese una moral más digna de la que siempre ha tenido en nuestro país.

Se disputaba la última fecha del campeonato de 1940, en el que había dos descensos. Desde varias fechas antes, Chacarita Juniors ya estaba condenado a descender precisamente por haber intentado ganar un partido contra Newell’s Old Boys mediante el repudiable recurso del soborno. Comprobado el caso por una denuncia del arquero rosarino, Aldo Ramaciotti, recayó sobre el club de Villa Crespo una dura sanción que le hizo perder la categoría. Y para el segundo descenso había dos candidatos: Vélez Sarsfield y Atlanta. La situación del club de Villa Crespo era muy difícil, ya que Vélez lo aventajaba por un punto y bastaba con que Vélez le ganara en su cancha a San Lorenzo para que Atlanta descendiera.

Pero las cosas ocurrieron de muy diferente manera. Los espectadores que concurrieron al pequeño estadio de Atlanta comprobaron asombrados la facilidad con que los jugadores del equipo local dominaban el juego y marcaban goles. Al cumplirse los primeros 20 minutos, Atlanta ya ganaba por 4 a 0. Y al término del primer tiempo el score acusaba un asombroso y revelador ¡6 a 0!

La maniobra entreguista era tan patente, tan inocultable, que la hinchada de Independiente reprobó a sus jugadores que se prestaron a un hecho tan degradante para la institución de Avellaneda, cuyo presidente era Miguel A. Martinicorena, y por su condición de tal, no pudo ignorar lo que iba a ocurrir en la cancha. Por haberlo consentido debe cargar con la culpa de que una mancha tan indeleble desmerezca la historia de Independiente.

En el segundo tiempo de ese partido se trató de disimular lo indisimulable e Independiente convirtió cuatro goles, con lo que se redujo la magnitud del score, pero no la vergüenza que un hecho tan desembozado había producido.

En ese partido, Sastre y Erico no integraron el equipo de Independiente, seguramente porque no se avinieron a rubricar con su presencia una inmoralidad. Y por ello, no se explica cómo otros jugadores de fama internacional como De la Mata, Coletta y, sobre todo, Bello -por ser el arquero- aceptaron integrar el equipo en un cotejo que sólo podría acarrearles la vergüenza de una humillación imborrable.

Lo peor fue que el resultado ocasionó el descenso de Vélez Sarsfield, que fue derrotado en su cancha por San Lorenzo por 2 a 0 y perdió la categoría por única vez en el profesionalismo.

Si bien un hecho tan inocultable no necesitaba de ninguna investigación especial para su confirmación, tuvimos oportunidad de hablar con dos protagonistas de ese cotejo que nos ratificaron plenamente la certeza de ese acomodo.  Uno fue el arquero de Atlanta, Moscona; el otro, Celestino Martínez, el half izquierdo de Independiente con quien compartimos muchas tardes en la Mutual de Futbolistas de la avenida Córdoba.

La coronación de una de las mayores inmoralidades del fútbol argentino, fue la cesión que hizo Atlanta del jugador Batagliero como compensación de la “generosidad” con que Independiente accedió a auxiliar al club de Villa Crespo en la jornada final del campeonato de 1940.

Para que este episodio que degradó al fútbol y a dos instituciones se consumara de la manera más indigna, fue necesaria la connivencia de los dirigentes de ambos clubes, a quienes les cabía la condigna condenación. Pero además, corresponde una severísima crítica a los miembros del Tribunal de Penas, que ante un hecho tan evidente e inocultable, realizado sin el menor atisbo de ocultamiento, eludieron adoptar las sanciones que la conducta de los dirigentes y futbolistas de Independiente merecían. En la Asociación del Fútbol Argentino, las decisiones destinadas a sancionar a las instituciones más poderosas cuando incurrían en algún delito deportivo eran letra muerta.

El silencio cómplice adoptado por los miembros del Tribunal de Penas fue un hecho muy grave, ya que el aceptar como normal un episodio tan inmoral, representaba una clarísima evidencia de que el delito en el fútbol se castigaba según quienes lo consumaran. Si se trataba de algunos de los cinco grandes, se apelaba a subterfugios o indiferencias. No castigar episodios de esa naturaleza con el necesario rigor, representaba un peligroso antecedente, como se comprobaría con hechos posteriores, demostrativos de que la impunidad fomenta peligrosamente la multiplicación del delito.

(*): Esta nota fue publicada en el número 33 de la revista “Fútbol, Historia y Estadísticas” (Editorial Perfil, Buenos Aires, 8/7/2005)images-1

hablo pellerano..

El que habla que somos camarilleros, que nos conozca una hora por dia y van a saber como somos”.

Sabiamos que teníamos la deuda de los partidos importantes sacar el carácter”

Todos debutamos alguna vez. Alan Franco tiene que disfrutar y la presión tenerla los grandes”.

Cuando las cosas andan mal, pasan estas cosas. Si no rendís te vas libre o a préstamo.

Esta camada no ganó nada. Los jugadores somos responsables, no culpables.

denisgol

hablo nery dominguez

“Sé cuál es la situación del club, pero ni lo pensé a la hora de venir”.

-Los últimos tiempos en Independiente no fueron fáciles. ¿En ningún momento dudaste?

-Apenas surgió todo, no tuve dudas. Se lo dije a mi representante. Estoy al tanto de la situación de la gente y estamos comprometidos en cambiarla. Podemos hacerlo.

-¿Qué es lo que te pide el entrenador?

-Me aconseja lo que necesito para mi posición. Me reclama que esté siempre bien ubicado y que entregue la pelota segura. A medida que vayan pasando los entrenamientos vamos a saber lo que pretende.

-Contra Racing jugaste en el medio. ¿Cómo te venís sintiendo?

-Bien por suerte. Me tocó entrar en el segundo tiempo y tenía un sólo entrenamiento con el equipo, pero me sentí bárbaro. Ahora tengo que seguir entrenando. Debemos aprovechar los amistosos para encontrar el funcionamiento.

-¿Vas a tener que rendir examen teniendo en cuenta que el club tiene opción de compra?

-Vine a préstamo por un año para aportar lo mío y dar lo mejor. Lo otro no corre por mi cuenta. Ojalá tenga un gran año por el bien de Independiente. Queremos darle una alegría a la gente.

-¿Hay muchas diferencias entre el fútbol nuestro y el mexicano?

-El de allá es más vertical, más dinámico. El de acá es más duro, pero la realidad es que no encuentro muchas diferencias.

-¿Qué reflexión hacés de todo lo que está pasando en el fútbol argentino?

-Los jugadores no podemos hacer nada. Veo las declaraciones de todos y no es fácil para nosotros no saber cuándo vamos a arrancar. Es triste lo que está pasando, pero nos tenemos que adaptar a lo que hay.

-¿Qué tan importante fue para vos saber que venís para ser titular?

-Siempre es importante cuando te llama un club como Independiente. Ni lo pensé, quería venir.

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el rojo tiene el record de entradas vendidas en un partido y racing el de menos venta… lo sabias?

El partido con mayor cantidad de entradas vendidas

 El campeonato de 1954 quedó en la historia del Fútbol Argentino como el torneo de mayor cantidad de entradas vendidas de la historia. El promedio de boletos vendidos fue superior a los 20.000 por encuentro. Más allá del promedio altisimo de entradas vendidas, el partido entre Independiente y Boca Juniors, jugado el 15/08/1954 en Cancha de Independiente, es sin dudas el partido con mayor cantidad de entradas vendidas en la historia de nuestro futbol. Aquella tarde se expendieron 62.000 boletos que, sumados los socios de Independiente, quienes no pagaban entrada, se supone que en aquella tarde habria más de 100.000 personas en Avellaneda. Ese partido lo gano Independiente 3 a 1. 

El partido con menor cantidad de entradas vendidas

El 14/08/1975 entró en la historia como la noche que River se consagró campeón luego de 18 años. Se recuerda, aquella penúltima fecha del Metropolitano se disputo con jugadores amateurs debido a una huelga de profesionales. Mucho frío hacia esa tarde, y poco era el interes en el resto de los partidos. tan poco era el interes, que sucedio un hecho insólito, casi increible… En Avellaneda, a partir de las 15:00 horas debian jugar Racing y Rosario Central. A las 15:30 Racing no tenia 16 jugadores para salir a la cancha. Con la Intervension del comisario deportivo Luis Alves se labró u acta en la que se dejo constancia. Poco despues se solicito a la AFA que el partido se jugase a las 18 horas. Y así ocurrió. Racing se presento y enfrento a los rosarionos llevaron su division reserva. El resultado de por si es particular, ya que Rosario Central ganó 10-0 pero más increible aún es la venta de entradas, ya que en boleterias tan sólo 5 (cinco) espectadores abonaron su boleto.

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