con ustedes el loco enrique.. IMPERDIBLE NOTA… vas a emocionarte.

con ustedes el loco enrique.. IMPERDIBLE NOTA… vas a emocionarte..

si un compañero mio se depilaba como hacen hoy, yo le pintaba los labios al trolo..
fuiste feliz jugando?
A nosotros todo nos costó más. Hoy, un pibe de primer contrato gana lo que ganábamos nosotros en 5 años. Hoy se depilan el pecho, las piernas, puede ser coqueto, está bárbaro, pero mirá si los agarrábamos a estos pibes depilándose el pecho: ¡les pintábamos los labios! Matate que es así.
yo fui padre muy joven, No había tanta información en esa época, uno quería ponerla y nada más, es la verdad. Fui padre a los 17, abuelo a los a los 35, y ahora, ya tengo 5 hijos y 8 nietos. Lautaro, el más grande, tiene 11, o sea que a los 60 años puedo ser bisabuelo.
hablame de vos?
Yo no tenía ni para el bondi, me venía de Temperley colado en el tren. Cuando iba a entrenar a Independiente, me largaba con el tren en movimiento, y caía parado. Yo tuve que vender diarios desde los 7 años, secaba autos. Laburé en una parada de zapatos, al principio le cebaba mates al zapatero, compraba los bizcochitos, pero terminé aprendiendo el oficio: con 11 años pintaba el borde de los zapatos con cepillos de dientes, no podía manchar el cuero, ¡mirá qué calidad tenía ya! (risas). El puesto para secar autos estaba en la terminar del 165 y así aprendí a manejar a los 13 años: les pedía a los choferes el colectivo para darles la vuelta a la manzana y acomodarlos. Un día entré como venía y me llevé puesto un árbol, me querían matar.
nunca fui un tipo de tener miedo, iba al choque, al frente, no me importaba nada, con rival chico, grande, mediano. Si se daban las piñas, se daban, yo me metía siempre. Antes era el mano a mano, ahora te agarran 15 contra uno, así cualquiera es guapo.
Cuándo llegaste a Independiente ya estuviste mejor ¿o no?
Más o menos, si me venía colado en el tren. Y ya era padre. Siempre le estaré agradecido a José Frisa, un dirigente de fútbol amateur de Independiente. El me consiguió un viático. Aparte, tenía la parrilla “El triángulo de Bernal”, y me daba de comer ahí. El Rojo fue muy importante en mi vida, por eso sufro mucho lo que le está pasando, por eso vine con esta remera, en honor al Rojo (se pone a cantar): “Será siempre Inde-pen-dien-te el orgullo nacional”.
Siempre defendí causas justas, siempre fui aguerrido en mi manera de jugar. Pensá que en mi barrio yo tenía que jugar 10 partidos para ganar 20 pesos, entonces cuando fui a Independiente y me daban 4 mil pesos por triunfo, yo te quería matar, te quería clavar todo, entonces por ahí se me salía la cadena y me echaban. Siempre viví así los partidos. Y eso les digo a mis jugadores: “vívanlo”.
La gente?
Estaban malacostumbrados, no sabían reconocer lo que les dábamos. Hoy es otra realidad, cambió todo. Aplauden a cada uno con nosotros era utilero, Una vez vino a apurarme uno de la barra, pero de chamuyo. “Vamos a la vuelta y nos peleamos”, le dije. A mí no me cabe que me apuren, escuchame, si estos muchachos vienen de donde vine yo, a partir de ahí los vagos me tuvieron respeto. De pibe yo iba a la barra de Lanús, cuando jugaban mis hermanos, pero en esa época nos alcanzaba con que colaboraran para la entrada; hoy es todo al revés,
Lo crucé a Bebeto, se tiró y le dieron penal. Lo pateó Giovanni y gol, 3-2 para ellos. Giovanni nos cargó y fue hacia el banco, lo seguí y cuando llegué al banco de ellos, se levantaron todos. “Tranquiiiiilo”, les dije con las manos, Giovanni se dio vuelta para cojudearme, “todo bien” le hablé mientras lo abrazaba, y ahí nomás lo arrebaté con una piña. Lo maté. Se armó la batalla campal, todos contra todos, entró la policía a repartir palazos. Más de 10 años después nos cruzamos con Giovanni en un partido, yo para Banfield, él en Atlas. “¿Argentino, no?”, me dijo. “Sí, marica, yo soy argentino”, se acordaba bien porque le quedó la marca. Bebeto, en cambio, un fenómeno. Todavía lo cruzo a Bebeto a veces y se acuerda de mí. Muchos años después de aquellas piñas, en un torneo de veteranos, me vio y me dijo: “¿Enrique?”. Sí, sí, Enrique o no por dios dijo jajaja (risas).
El compañero más amargo con el que comparti plantel. Uhhh me escucha y me mata… Hugo (Villaverde)… No lo fueras a cargar que te daba un zapatillazo. En las concentraciones leia libros, jajaja
¿El mejor equipo que integre? Independiente, lejos. cn gremio el pato me dijo tapa a renato y somos campeones, Me habían pasado algunos datos, que era medio afeminado, y que le dijera “Pimentel” o algo así. No sé por qué, pero le empecé a decir: “Pimentel, pedazo de puto”, lo cargoseaba, y el estadio entero gritaba “Re-naaaa-to”. Mirá si iba a ser puto, si las minas hacían cola por el vago, una pinta bárbara. “Si borrás a este, somos campeones”, la frase me retumbaba en el bocho me habia dicho el Pato, y yo traté de cumplir. Le metí un codazo en la boca que casi lo mato, después tuve que aguantar el malón, ¡eh!
El partido con Liverpool, fue superespecial. Yo tenia edad de malvinas y por jugar en el rojo no viaje, pero amigos mios si, hice el servicio militar y salí en la primera baja, aunque debí haber ido a las islas.
Sí, los quería matar a los ingleses, para mí era la guerra, ¿qué te parece? El pueblo argentino se sintió identificado ese día con Independiente. Yo los puteaba, la de trompadas en las costillas que repartí ese día no tiene nombre, no me importaba nada. Se me venía Malvinas a la cabeza, el sufrimiento que pasamos cuando nos armaron, el sufrimiento de los padres. Esa mañana contra Liverpool, el Pato (Pastoriza) me dijo lo mismo que me había dicho antes de la final de la Libertadores contra Gremio, en Brasil: “Si lo parás al 10, somos campeones”. Era Johnston, el motor del equipo, jugaba por mi lado, la puta madre. El fuerte de ellos era tirar centros o pegarle de lejos. Goyén fue la figura, pero al 10 le metí y lo puteé para que no se olvide.
mí me tenían que matar para callarme. Decí que no podía entrar con un cuchillo, si no lo hubiera hecho. “No pases por acá que te arruino, te rompo la rodilla”, les decía, ese tipo de cosas. A mí me cojudeaban también.
En la final Intercontinental contra el Liverpool, salimos los dos equipos juntos al campo. Yo ni en pedo hablaba inglés, si a mí me cuesta el castellano, ja, ja… Pero algunas puteadas me sabía, le había preguntado a Maranga, así que los ingleses me miraban y yo les gritaba “Fuck you men y la cajeta de tu madre”, cualquier cosa. Arrancaba en inglés y después me saltaba el indio y las puteadas me salían en castellano (risas)
Con Enzo (Trossero), con Maranga (Marangoni) me tortee de lo lindo. Maranga era rubiecito, lindo, pero te metía, te mataba, el Enzo era un vikingo, movía las columnas, y yo era un guachito irreverente, así que nos cruzamos unos manotazos en las prácticas. Después me arrepentí, son dos caballeros.

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