CON USTEDES EL ULTIMO CAUDILLO, ENZO TROSSERO…

Dirigí a independiente en los comienzos de los años 2000, fuimos subcampeones, pasaron cosas raras y me fui, nunca me pagaron, ya no lo van a hacer. Yo estaba en la seleccion de suiza pero me llamo el rojo y es mas fuerte que yo…

Jugábamos en el Club Atlético Esmeralda, y de ahí un grupo nos fuimos a Sportivo Belgrano, de San Francisco. No había pavimento, y cuando llovía había que ir en tren, porque el camino era todo barro. Y si perdíamos el tren a Esmeralda, nos teníamos que tomar otro a Zenón Pereyra y caminar 7 kilómetros.

¿Llegaste a jugar en la Primera de sportivo? Claro, en la liga cordobesa, a los 16 años jugaba en la Primera. El nuestro era el único equipo del interior de la provincia, el resto, todos de Córdoba capital: Talleres, Belgrano, y varios más. En ese campeonato enfrenté a Kempes, Ardiles, Luis Galván, Cata Oviedo, Mameli, a Bernardo Patricio Cos, a la Pepona Rinaldi. Teníamos un equipo competitivo.

¿Y qué sentiste al ver a Independiente yendo a jugar a la cancha de sportivo hace dos años? Me costó. Por un lado, sentí una alegría enorme de que Sportivo llegara al Nacional B y, por el otro, una tristeza profunda por la situación del Rojo. Jugaron en la misma cancha donde jugaba yo, solo que le agregaron una tribuna para 3000 personas. Ver al Rey de Copas ahí fue realmente increíble.

Metiste muchos goles de cabeza y tiro libre en tu carrera, ¿cuál era la clave? Tiros libre practicaba muchísimo: ponía un palo de escoba o un banderín a un metro y medio del palo y tenía que meterla entre el banderín y el palo, y después iba achicando cada vez más hasta llegar a 30 centímetros. Me quedaba cualquier cantidad de tiempo pateando. No hay demasiados misterios.

¿Te agarraste a piñas con algún compañero? Y  si tuve alguna trifulca en mi segunda etapa de Independiente: había diferencias entre los grandes y los más jóvenes. Ahí fue muy importante Pastoriza, que supo negociar y arregló las cosas. Los más jóvenes hacían algunos desplantes y a los grandes nos molestaba.

¿Con Pastoriza te peleabas? Teníamos un carácter muy especial los dos, somos geminianos y nacimos el mismo día, el 23 de mayo, yo en 1953 y el Pato en 1942. Lo respetaba mucho, pero teníamos nuestros chispazos. Una vez, entrenando en Arsenal, me echó de la cancha. Y a los cinco minutos me gritó: “Dale, Enzo, no te puedo dejar afuera, volvé”.

¿Su gran táctica era hacer buenos asados? Noooo, el Pato era un tipo muy inteligente, bastante parecido al Gitano Juárez y al Flaco Menotti. No eran de los que más trabajaban tácticamente, porque tampoco en esa época se usaba tanto, pero sabían elegir jugadores y ponerlos dentro de la cancha.

¿Cómo eran esos famosos asados? Se hacían los jueves, y por ahí aparecía Jaime Torres a tocar el charango u otro artista. Eran otras épocas: se permitía tomar alcohol, pero tranquilo. También nos reuníamos a la salida en un bar de la esquina y picábamos algo. Esas costumbres se perdieron; hoy, a la salida se van todos corriendo.

Recordame lo que fuiste sintiendo en el partido… Empezamos ganando 1-0: una pelota que pateó Larrosa, se la bajé de cabeza a Outes y metió el gol. Después, pasó lo que te conté recién, el gol de Bocanelli fue groseramente con la mano y ahí fuimos a protestarle a Barreiro a la mitad de la cancha. Lo echó al Negro Galván, después a mí, y después vino Larrosa y le dijo: “Si echaste a ellos dos, echame a mí también”. Y el tipo va y lo expulsa. Ahí llegaron Pagnanini y el Loco Riganti, que también tendrían que haber sido expulsados. Hubo muchas protestas en forma vehemente pero nunca insulté. Entró Pastoriza a calmarnos, porque nosotros queríamos retirar al equipo. Dicen que bajó también Julio Grondona para evitarlo.

¿Dónde viste el partido? Nos tuvimos que ir al vestuario y tratábamos de ver por la ventana. Al entrar al vestuario, el Negro Galván le pegó una piña a una puerta de vidrio y se lastimó toda la mano. Fue raro, porque Talleres tenía un equipazo, eran 11 contra 8, y se perdieron varios goles, porque uno quería lucirse más que el otro, y lo terminó empatando el Bocha, que justo cumplía años. Yo ni llegué a ver el gol.

¿Les costó salir de la cancha? Al contrario, la gente aplaudía, increíble. Estaban todas las casas y los autos del barrio pintados de azul y blanco, una cosa espectacular.

¿Cuántas fechas te dieron? Nos mataron: 20 a Galván, 20 a mí y 15 a Larrosa, pero el Negro y la Chancha zafaron porque se fueron a entrenar con la Selección. Yo estaba en el grupo de 40 preseleccionados y quedé afuera. Fue muy triste, 153 días sin jugar, más de cinco meses, pero por otro lado, como siempre fui un tipo que me esforzaba mucho para cumplir metas, y todos decían que iba a volver gordo, me maté entrenándome. Independiente jugaba los domingos y yo me iba a entrenar solo a la cancha a la mañana y volví impecable.

¿Grondona no pudo hacer nada?No. Fue una gran injusticia. Le escribí una carta a Barreiro con Fernández Schnoor, el médico del plantel, para que me explicara por qué había actuado así, pero nunca me contestó. Un tiempito después, lo limpiaron del referato.

Vos suponés que hubo algo… ¡Por supuesto! Y algo gravísimo. Nos entregaron. No sé por qué, no puedo decir si eran los militares que estaban con Nuccetelli, si hubo plata o qué, pero que nos entregaron, nos entregaron.

Cuando ganaste la Copa libertadores en 1984, ¿se te cruzó que iba a ser la última de Independiente?Esas cosas son imposibles de pensar en el momento. Lo que jugamos en esa final contra el Gremio en Brasil fue impresionante. Ganamos 1-0 y El Gráfico puso varios 10. Le dimos un baile impresionante, tres tiros en los palos, el gol de Burru…

¿Sentías algo especial por Malvinas antes de salir a jugar contra Liverpool por la Intercontinental 84? Por supuesto, ¡muy especial! Había un wing derecho de apellido Johnston, muy rápido, y le dije a Enrique: “Escuchame, Loco, si te vas al ataque y perdés la pelota, cuando vuelvas con Johnston, yo corto a los dos, eh”. Y al final, al minuto de juego, el Loco le tiró una patada voladora que casi le arranca la cabeza. También estaba Ian Rush, el galés, al que le cabeceaba la espalda cada vez que saltábamos. No lo podía agarrar, medía 1,90, hasta que de golpe se dio vuelta y me pegó un sopapo. El brasileño Arpi Filho ni se percató, me quedé mirándolo. Igual, él se llevó la espalda llena de moretones.

¿Hubo incidentes al final? Me acerqué al vestuario de ellos para cambiar la camiseta y me sacaron a pechazo limpio. A los 10 minutos, apareció Kenny Daglish por el nuestro para darme su camiseta.

¿Qué recordás de ese viaje a japón? Que viajamos 36 horas, íbamos en asientitos angostos, en económica. Antes no te daban la comida de ahora, se fumaba en el avión…El mundo cambió. No lo veo a un jugador de esta Selección viajando en económica, ¿vos lo ves? Fuimos con las camisetas que te sobraba del puño, el buzo te iba grande, y los ingleses llegaban con una pinta impresionante. Como árbitro de nuestros picados estaba Cherquis Bialo, imaginate. Fuimos campeones un domingo y el miércoles ya

estábamos jugamos en Hong Kong para ganarnos unos pesos más. Llegamos un sábado para jugar al día siguiente con Ferro, porque nos daban un premio especial. De locos.

¿Cuánto les pagaron por ser campeones del mundo? Reite: 800 dólares a cada uno. Ese fue el premio. En esa época, Independiente iba a jugar al extranjero y cobrábamos 40 dólares por partido, te juro (risas).

¿Qué se siente ser el capitán que levanta una Intercontinental? Yo agarré la Intercontinental, Marangoni la Toyota, festejamos, dimos la vuelta, y listo. No se le daba tanta importancia, no había tantos medios.

Te puso mal quedar afuera del Mundial 86 o te pareció lógico? Muy mal me puso. Bilardo, me dijo: “Quedate tranquilo que vos vas”. Y un mes antes del Mundial, Carlos me citó en Juan B. Justo y Corrientes, en un bar. Pensé: “Me llama para decirme que me lleva” (se frota las manos) y ahí nomás me larga: “Te llevo como amigo o como ayudante, pero no te puedo llevar como jugador”. Entonces agarré el café, se lo tiré, y me fui.Sí, se lo tiré ahí encima de la camisa y me fui. No le pregunté nada.

¿Por qué te fuiste de suiza donde pagan bien no hay barras? Porque me vino a buscar Independiente. Un error: a los 6 meses me terminé yendo del Rojo. Y encima no me pagaron. Con Villaverde debemos ser de los pocos que no le hicimos juicio. Mis historias con el Rojo siempre fueron de ida y vuelta, porque me fueron a buscar. A mí, todas las historias de Independiente me beneficiaron y también me perjudicaron, como jugador y como técnico. Si vamos a la parte deportiva, me benefició, pero en la parte económica, me mató.

¿Te gusta la gestión de Moyano en Independiente? Si vos hablás con los empleados del club, están supercontentos porque cobran. Después, es una incógnita cómo hicieron para gastar 200 palos en 17 jugadores con todo lo que debían. No sé si habrán mejorado los sponsors, habrá subido la cantidad de socios o será simplemente el poder de Moyano, pero el club está mucho mejor: los empleados al día, está terminando el estadio, el campo de entrenamiento ha mejorado de manera notable. La última vez que había ido a Domínico solo trabajaban 30 juveniles porque a otros 30 no les podían dar de comer ni darles un techo. Un papelón. Ahora, cambió.

¿Vas a la cancha? No. A Independiente lo quiero mucho, pero por otro lado sufro un poco porque pensé que me podrían haber elegido como entrenador… soy sincero. De todas maneras, me alegro cuando le va bien.

¿Es cierto que eras hincha de Racing de pibe? Sí, por mi papá, pero eso se va cuando sos profesional. Fijate que cuando jugaba en Nantes, el equipo que ponía más plata para traerme a la Argentina era Racing y yo preferí volver a Independiente. Ahí se termina.

¿Y no te dio pena cuando en el 83 ustedes salieron campeones en la última fecha y Racing se fue a la B? Un poco de pena, sí, pero nosotros veníamos de dos subcampeonatos y queríamos ganar un título sí o sí. Esa tarde, cuando faltaba poco para terminar, invadieron la cancha unos hinchas del Rojo y Espósito, el juez, me dijo: “Mirá que te suspendo el partido, eh”, así que le tuve que meter una piña a uno, lo tiré al piso, para que se dieran cuenta los hinchas y se fueran. Así que estaba más pendiente de eso que de otra cosa.

Levantando el trofeo de mejor equipo del mundo, como capitán, mientras Marangoni hace lo propio con la Toyota.

¿Estando en Independiente vos decías que eras hinchas de Racing? Lo dije alguna vez y no tuve problemas, eran otros tiempos. Hoy es mucho más complejo que un jugador lo pueda decir. El mundo cambió, está todo más agresivo, no solo en el fútbol.

¿Pero hoy juegan Racing-Independiente y quién querés que gane? Independiente, más vale. Sufro mucho cuando le va mal a Independiente. Siempre le deseo suerte al Rojo. Me dolió que perdiera la final de la Liguilla con Racing, esperamos que pueda estar en la próxima Libertadores.

Te enojaste con bocha cuando eras DT… Cuando yo era técnico y el Bocha, encargado del fútbol, criticaba mucho, entonces un día reuní a todos los directores técnicos y al Bocha, y le dije: “Bocha, dejate de romper un poco las bolas. En vez de criticar, laburá más”. Y listo. No me dijo nada, porque él no te dice nada. ¿Te dio bola? No, ¿qué me va a dar bola? Imposible jjjajaja.

Haciendo una evaluación de tus carreras: ¿la de futbolista fue muy superior a la de entrenador? Muy superior, no, porque en definitiva salí 12 veces campeón como entrenador.  Como futbolista fueron títulos más importantes, sí, pero no es fácil ser campeón como DT, aún en países que no tienen tanta tradición.

¿Paladar negro o ganar solamente? Lo mejor es jugar bien y ganar, ¿estamos de acuerdo? Pero después es muy difícil que de un equipo que salió 2° o 3° digan “¡qué bien jugaba!”. Puede haber uno o dos casos en la historia, y punto, quedan los campeones.

Pero en tu época no era así… Es que ahora a la cancha van muchos pibes que no tienen idea y solo les interesa ganar, esa es la verdad. Igual, nuestros equipos de Independiente eran bastante completos: jugaban bien y metían, porque estaban Bochini, Marangoni y Burruchaga pero también Clausen, el Loco Enrique, Giusti y Trossero. Te repito: para mí, el paladar negro no existe; existe ganar.

nota de el grafico

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5 thoughts on “CON USTEDES EL ULTIMO CAUDILLO, ENZO TROSSERO…

    • EN SU PUESTO LO MEJOR QUE YO VI EN EL ROJO SUEÑO CON VERLO DE DT AHORA CON UN 4 DE PRIMERA LINEA UN CENTRAL MAS Y TROZERO DE DT SOMOS CAMPEONES POR AFANO SI CON UN EQUIPO DE MEDIO PELO SALIO SEGUNDO CON ESTE EQUIPO REFORZADO CON UN PAR DE JUGADORES SOMOS CAMPEONES

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